25/04/1964
La vida artística del músico, poeta y cantor de Marcos Antonio Benítez comenzó a forjarse en las aulas de Formosa. Su pasión por la música germinó a la temprana edad de diez años, cuando cursaba el 5° grado en la Escuela de Frontera N°6 de Laguna Blanca. Fue precisamente en ese momento que compuso su primera obra, la zamba «Adiós escuela». Ya a los 13 años, su vínculo con la música se formalizó al tocar con una guitarra prestada, utilizada en la peña Fogón Norteño de su escuela.
Al culminar la primaria, viajó a la provincia de Santa Fe para proseguir con sus estudios. Esta etapa de desarraigo acentuó profundamente su sensibilidad, intensificando su vocación por la composición poética al experimentar la añoranza por su familia, su pueblo y sus amistades.
Tras obtener el título de Técnico de Automotor Nacional, regresó a su pueblo y logró adquirir su primera guitarra, un instrumento cargado de un profundo significado humano, ya que el señor que se la vendió lo hizo en el contexto de la enfermedad de su hija, quien padecía leucemia.
Con este instrumento de profundo valor emocional compuso en el año 1985 la canción «Vengan formoseños», obra que se consolidó en el año 2004, cuando la organización del Festival Nacional de Pomelo la eligió como himno oficial del encuentro.
Hoy, esta guitarra que fue testigo de su arte, reposa en el Museo Regional de Laguna Blanca, como símbolo del aporte cultural de un artista esencial para la identidad formoseña.
