(04/08/1948 – 27/01/2018)
La vida de María Cristina Capra, cariñosamente conocida como «Pitty», es un testimonio de pasión inquebrantable por el arte de la danza. Nacida el 04 de agosto de 1948 en Resistencia, Chaco, su destino la llevó, siendo muy joven, a la provincia de Formosa, donde se crió, se formó y dejó un legado imborrable.
Desde niña, Pitty albergó el sueño de ser bailarina de ballet clásico. Su formación artística comenzó en Formosa, cultivando su talento en diversas disciplina como Danza Clásica, bajo la tutela de la profesora Monona Donkin y Danza Española, con la guía de la profesora Paquita Gómez.
Esta sólida base la preparó para una carrera dedicada a la enseñanza y la excelencia.
Apenas cumplidos los 18 años, y tras recibirse de Profesora de Danza, su amor por la enseñanza la impulsó a abrir su primera academia. En el año 1966, el garage de su casa se convirtió en el primer espacio de un legado que duraría medio siglo.
Su compromiso con la formación de sus alumnas fue total, lo que la motivó a perfeccionarse constantemente. Asistió a intensivos cursos de invierno y verano en el prestigioso Teatro Colón, y se formó con una impresionante lista de maestros de renombre a nivel nacional e internacional, incluyendo a Wasil Tupín, Kulka, Gloria Kazda, José Zartman, Raúl Candal, Raúl Gato, Mabel Espert, Sibila, y más.
Toda su existencia estuvo centrada en compartir sus conocimientos y su profundo amor por la danza a través de su academia. Pitty no solo formó a su hija, Soledad Vega Capra, sino que también guió a incontables alumnos, forjando excelentes profesores y bailarinas que hoy continúan esparciendo su influencia.
En el año 2018, tras haber dedicado 50 años ininterrumpidos a la danza, María Cristina Capra «Pitty» fue llamada a su «gira eterna». Su legado, sin embargo, permanece vivo en Formosa, siendo continuado con la misma pasión que ella impartía, bajo la dirección de su hija y discípula, Soledad Vega Capra.
