Rafael Florentín, conocido como el «Oso», es considerado el primer maestro de folklore de la provincia de Formosa y una figura central cuya dedicación fue fundamental para forjar la identidad local y lograr que el folklore formoseño obtuviera un merecido reconocimiento a nivel nacional. Su rol fue crucial en la proyección cultural de la provincia, centrando su labor en sentar las bases de esta identidad desde el interior mismo.
Fue dedicado mentor que luchó por la identidad guaranítica de la región y variados testimonios resaltan la profunda huella de amor al prójimo y la cultura que inculcó en sus alumnos y compañeros de trabajo.
Proyección de la identidad por Rafael «Oso» Florentín
Su contribución estuvo más enfocada en la creación de una base cultural sólida y la definición de la identidad desde el interior, la cual luego sería proyectada.
Además fue el primer maestro de folklore designado por el Ministerio de Cultura y Educación. Su trabajo, que comenzó con la designación para trabajar en la Escuela Frontera 8 de Palma Sola, le permitió traer y compartir esa «identidad del interior», enriqueciendo así el desarrollo cultural de Formosa.
También el presidente y creador de la Asociación Folklórica Formoseña, una organización que se convirtió en un pilar esencial al aglutinar a los artistas populares de toda la provincia y proporcionar un sustento institucional clave.
El Oso, proporcionó las raíces y la identidad del interior que hicieron posible el crecimiento cultural y la competitividad del folklore formoseño. El reconocimiento a su inestimable contribución continúa vivo, ya que su nombre ha sido honrado al designar un escenario itinerante como «Rafael Oso Florentín», que recorre la provincia y lleva consigo su legado cultural y la inconfundible identidad formoseña.
Su influencia se asemeja a la de un árbol, porque Florentín plantó las semillas de la identidad formoseña en la tierra (el interior y las instituciones).


